domingo, 30 de marzo de 2008

La Zancadilla

Definición del Diccionario de la RAE, Zancadilla: es “la acción de cruzar alguien su pierna por entre las de otra persona para hacerla perder el equilibrio y caer”.

En un sentido figurado, “la zancadilla es una estrategia mediante la cual se derriba o se pretende derribar a alguien de un puesto o cargo”.

El diccionario limita demasiado la definición, ya que se puede practicar ese malicioso deporte contra iguales e, incluso, contra quienes están por debajo en el escalafón.

Algunos son verdaderos especialistas en el arte zancadillear. A estos artistas de la desgracia ajena les produce una enorme satisfacción ver cómo amigos y enemigos se dan de bruces contra el suelo gracias a su perversa habilidad.


Los demás no son compañeros, son rivales. Los demás son víctimas que, con un poco de paciencia y de ingenio, acabarán siendo víctimas reales.

No sé qué alegrías les pueden proporcionar a algunas personas los infortunios ajenos. Pero, así sucede.

Incluso cuando éstos no conllevan un beneficio propio.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La Zancadilla en el ambito laboral se convierte en la estrategía de quien no sabe defender su puesto de trabajo con su esfuerzo propio y necesita derribar cuantos supongan un obstaculo en su camino. Denigrante, inmoral, deleznable, pero cierto.
Tambien suelen usarla aquellos que careciendo de argumentos convincentes quieren hacer valer a toda costa sus puntos de vista. Pero contra estas malas artes a aquellos que las padecemos, y digo bien, las padecemos, los antiguos latinos acuñaron la frase "Sursum Corda", "arriba los corazones", o en su versión más moderna (made in Pantoja), "dientes, dientes, que eso si que les jode".
Serrat en una de sus canciones dice "No me importa dar con la cabeza en el suelo, siempre que pueda ponerme en pie".
Asi que contra estos lobos con piel de cordero, aunque sea con ayuda de muletas, volvamos a ponernos en pie, que aprendan que la dignidad y la razon dan fuerzas para oponerse a estas bestias sanguinarias, carentes de escrupulos, y hasta de principios morales.

Sursum Corda, y el mejor saludo que un amigo te pueda dar.